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jueves, 28 de junio de 2012

Algoritmos en sustitución de examinadores humanos

 Nueva York 28 JUN 2012 - 09:28 CET
Los exámenes estándar de final del curso escolar en Estados Unidos suelen incluir una redacción, lo cual exige la contratación de humanos para calificarlas una a una. Ahora, un concurso para comprobar en qué medida pueden predecir unos algoritmos presentados por estadísticos profesionales y genios de la estadística las puntuaciones asignadas por evaluadores humanos ha demostrado que son inquietantemente precisos.
El concurso fue organizado por Kaggle, una página web que celebra competiciones de modelos predictivos, lo cual brinda a los clientes la ventaja de una multitud internacional de estadísticos. El lema de Kaggle es: “Estamos convirtiendo la estadística en un deporte”. Algunos de sus clientes ofrecen premios cuantiosos a cambio de la propiedad intelectual utilizada en los modelos ganadores.
En el concurso de puntuación de redacciones que acaba de concluir participaron 159 equipos. Al mismo tiempo, la Hewlett Foundation, de Menlo Park, California, patrocinó un estudio sobre motores automáticos de calificación de redacciones que ahora se ha puesto a la venta. Los investigadores descubrieron que arrojaban unas puntuaciones prácticamente idénticas a las de los evaluadores humanos.
Barbara Chow, directora de programas educativos en la Hewlett Foundation, explica: “Habíamos oído decir que los algoritmos creados por máquinas son tan buenos como los evaluadores humanos, pero queríamos crear una plataforma neutral y justa para valorar las diversas afirmaciones de los vendedores. Y resulta que dichas afirmaciones no son exageradas”.
Los algoritmos ofrecen una medición muy rudimentaria, la asignación de una única puntuación, por ejemplo, a la redacción de un alumno de séptimo curso, y no un comentario sobre el uso de la metáfora en un seminario de escritura creativa de un universitario de último curso. Pero el programa rebaja notablemente el coste de la puntuación de una redacción, que asciende a dos o tres dólares cada una, y es posible que incluso lo elimine.
Y cuando sea más sofisticado, en lugar de que el profesor llene la redacción de marcas para indicar errores, podría hacerlo el programa. Este también podría proporcionar sin esfuerzo explicaciones completas y ejercicios prácticos.
“Dar a los estudiantes un comentario crítico instantáneo sobre gramática, puntuación, léxico y estructura sintáctica hará que se encarguen más redacciones y permitirá a los profesores concentrarse en aptitudes más relevantes”, comenta Tom Vander Ark, consejero delegado de OpenEd Solutions, una asesoría que trabaja con la Hewlett Foundation.Los docentes todavía tendrían que juzgar el contenido de las redacciones, ya que los estudiantes pueden engañar al programa introduciendo datos absurdos en los que un humano repararía, pero el ordenador, no.
Jason Tigg, que reside en Londres y forma parte del equipo que ganó el concurso de evaluación de redacciones en Kaggle, es un corredor de bolsa que utiliza extensas series de datos sobre precios. Pero el programa de puntuación de redacciones que desarrollaron él y sus compañeros de equipo emplea unas series de datos relativamente pequeñas y PC corrientes, así que la infraestructura adicional para las escuelas sería nula.
Los ordenadores portátiles de los estudiantes todavía no tienen instalado el incansable instructor de escritura virtual, pero un modelo estadístico mejorado puede hacer que eso llegue pronto.


Algoritmos para todo


 Madrid 22 FEB 1989

Los objetos deseados en matemáticas por su valor comercial suelen ser complicadísimos algoritmos traducibles a lenguaje de ordenador que resuelven de forma novedosa problemas concretos y hasta cotidianos. Un algoritmo es simplemente una sucesión de operaciones lógicas que llevan paso a paso a la solución deseada. Se puede hacer un algoritmo para resolver una simple ecuación de segundo grado, pero con ayuda de los ordenadores se están realizando algorítmos de gran complejidad que tienen un valor crucial en áreas como la industria o la defensa.Áreas de la matemática con aplicaciones prácticas que antes no tenían son, entre otras, el análisis numérico, la lógica formal y la factorización de números. En general, todas los que tienen que ver con los lenguajes de ordenador.

En algunos casos, lo que se vende y patenta no es algo abstracto, sino un circuito en cuyos componentes segraba un algoritmo. Éste es el caso de los circuitos que realizan operaciones matemáticas llamadas transformadas rápidas de Fourier, muy importantes para el tratamiento digital de imágenes. El matemático norteamericano Ronald Braceweil, autor de una variante de esta operación, defiende las patentes: "Cuando llevas seis meses escribiendo 10.000 líneas en código de máquina estás seguro de que lo que obtienes no es algo natural".

¿Amenaza la inteligencia electrónica a la humana?


GEORGE JOHNSON (NYT) 
6 OCT 2007 - 11:36 CET

Fue Internet la que privó a la palabra de su inocencia. Los algoritmos, tan firmemente protegidos como secretos de Estado, compran y venden acciones y títulos hipotecarios, a veces con un celo desapasionado que hunde mercados. Los algoritmos prometen encontrar las noticias que nos interesan, incluso la pareja perfecta. No podemos visitar Amazon.com sin enfrentarnos a una lista de productos recomendados por el Gran Algoritmi.
Sus intuiciones, por supuesto, no son más que cálculos; con suficiente tiempo, se podrían efectuar con piedras. Pero cuando se procesan tantos datos con tanta rapidez, el efecto es como de oráculo y casi opaco. Ni siquiera echándole una ojeada a los secretos comerciales cibernéticos podríamos desentrañar los cómputos. Mientras ves, junto a la esposa que encontraste a través de una agencia matrimonial virtual, películas alquiladas por Internet, bien podrías ser un avatar dentro de un juego de realidad virtual. El sistema operativo te ha absorbido.
Recientemente, la noticia ofrecida por los ejecutivos de MySpace de unos nuevos algoritmos que utilizarán la información sobre páginas personales de los usuarios y reunirán anuncios específicos apenas provocó un respingo. La idea de automatizar lo que antes se llamaba criterio pasó de radical a habitual.
Lo que se está extendiendo por Internet no es exactamente inteligencia artificial. A pesar de todas las investigaciones efectuadas sobre ciencia cognitiva e informática, los algoritmos más formidables del cerebro -los usados para reconocer imágenes o sonidos o entender el lenguaje-, eluden la simulación. La alternativa es incorporar personas, con sus habilidades especiales, como componentes de la Red.
Si entramos en Google Image Labeler (images.google.com/imagelabeler) enseguida nos emparejarán de manera aleatoria con otro internauta aburrido -de Corea, tal vez, o de Omaha, Nebraska-, que ha aceptado jugar. Google nos enseña una serie de fotos obtenidas de Internet -el sol poniéndose sobre el océano o un cometa atravesando el espacio-, y los jugadores obtienen puntos escribiendo tantas palabras descriptivas como puedan. Los resultados se almacenan y analizan, y mediante esta simbiosis humano-máquina Google refina sus algoritmos de búsqueda de imágenes.
El proyecto sigue siendo experimental. Pero el concepto no es tan distinto de lo que ocurre durante una búsqueda en Google. La red de computadoras que responden a la búsqueda presta atención a qué resultados preferimos leer. Recopilamos datos de la Red mientras la Red recopila datos sobre nosotros. El resultado es una acumulación estadística de qué buscan los usuarios, una percepción aproximada de qué significa el lenguaje de éstos.
En la década de 1950, William Ross Ashby, psiquiatra y cibernauta británico, anticipó algo parecido a esta fusión al escribir sobre la ampliación de la inteligencia: el pensamiento humano ayudado por máquinas. Pero son las dos inteligencias, la biológica y la electrónica, las que se están ampliando.
Hace varios años, SETI@home se convirtió en vehículo para que los propietarios de ordenadores donaran sus capacidades de procesamiento no utilizadas para el análisis intenso de los números necesarios para clasificar los datos telescópicos en busca de vida extraterrestre. Ahora, un sitio dirigido por Amazon.com, Mechanical Turk (www.mturk.com), nos pide que le prestemos nuestro cerebro. Llamado así en honor a un autómata ajedrecístico del siglo XVIII que resultó tener un humano oculto en su interior, el Mechanical Turk ofrece a los voluntarios la oportunidad de buscar al aviador desaparecido Steve Fossett examinando fotos de satélite. O se pueden ganar unos cuantos céntimos efectuando otras tareas que desconciertan a los ordenadores: catalogar sitios de Internet ("sexo explícito", "artes y ocio", "automoción"), identificar objetos en imágenes de vídeo, resumir o parafrasear fragmentos de texto, transcribir grabaciones sonoras, especialidades en las que el cerebro humano destaca.
En un artículo de 1950 titulado Computing machinery and intelligence [Maquinaria informática e inteligencia], Alan Turing preveía un día en el que resultase difícil encontrar la diferencia entre las respuestas de un ordenador y las de un ser humano. Quizá lo que no previó fue cuánto se desdibujarían los límites.
¿Cómo se cataloga Wikipedia, la enciclopedia generada por los usuarios que es un mecanismo extenso con piezas humanas reemplazables? Si presentamos o cambiamos un artículo, se pone en funcionamiento un enjambre de cálidos, y a veces acalorados, ejercicios de lectura de pruebas, haciendo correcciones y correcciones a las correcciones.
O quizá Wikipedia se parezca más a un organismo, con glóbulos blancos humanos protegiendo su integridad. Sólo un utópico podría haber predicho lo dispuestos que estamos los humanos a trabajar gratis. Somos más baratos que el soporte físico; algo bueno, teniendo en cuenta lo difícil que somos de duplicar.
http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/...

viernes, 22 de junio de 2012

En Suiza proponen un sueldo de 2.000 euros para todos.

El proyecto de ley, presentado por un grupo de legisladores, busca que la gente trabaje por gusto, no por necesidad. El salario mínimo, argumentan sus promotores, motivará a los ciudadanos a buscar empleos más acordes con sus intereses.

Un proyecto de ley, publicado en el boletín federal bajo el título "Por un subsidio de base incondicional", propone un salario fijo para todos los ciudadanos de Suiza de entre 2.000 y 2.500 francos (1.500 y 2.000 euros), de acuerdo al diario español El Mundo.
"Este salario permitirá liberar a la gente de la obligación de trabajar para ganarse la vida", explicó Oswald Sigg, miembro del comité de la iniciativa.
"La gente no trabajará menos, sino que lo hará de otra manera, más de acuerdo con sus intereses personales. Y los que quieran ganar más, trabajarán más", agregó.
La iniciativa se financiaría con la suba de impuestos. Este salario costaría un tercio del PBI nacional del país: 200.000 millones de euros.
Para llevar adelante el proyecto, también se prevé aumentar los gravámenes a las grandes rentas y a las fortunas, según detalla El Mundo.
El economista Samuel Bendahan defiende las virtudes de la norma. A su juicio, "la gente trabaja por motivación intrínseca, por motivos sociales y no por dinero", por lo que la incitación al trabajo sería aún mayor gracias a esta prestación.
"La gente no aceptará las profesiones ingratas. Esto obligaría a la economía a invertir en profesiones más atractivas, haciendo más justo el mercado de trabajo", asegura Bendahan.
Esta propuesta cambiaría el mercado laboral."Sin la necesidad de ganar dinero para comer se daría oportunidad a todo el mundo para dedicarse a lo que quiere", alegan sus promotores.
La iniciativa no es nueva. El rotativo español cita ejemplos como la propuesta de una Renta Básica Universal propuesta en 1985 en la universidad de Lovaina en Bélgica, y en España, la presentada por un grupo parlamentario en 2006.
La prestación, de acuerdo al mencionado diario, funciona de manera parcial en Brasil -bajo el nombre de Bolsa Familia, Canadá y Alaska.
Canadá cuenta con un salario mínimo universal para los mayores de 65 años, que reciben un dinero al margen de su pensión. En Alaska, sus 700.000 ciudadanos disponen a final de mes de un salario mínimo a cargo del Estado.
Muchos economistas advierten sobre la dificultad de aplicar semejante iniciativa. Para ellos, es muy ingenuo pensar que la gente vaya a trabajar por mero placer.

jueves, 7 de junio de 2012

Ni dios puede ser absolutamente bueno en este mundo.



Si eres bueno tienes que aprender a ser lo contrario en la misma dirección, sentido, fuerza e intensidad. Si no sabes serlo, mejor no te metas en lios o vete aprendiendo. Simplemente, solo en un sentido las cosas no funcionan.