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martes, 12 de febrero de 2013

El ser humano es comparable al peor cataclismo que ha padecido la tierra.



La tierra iluminada de noche por el enorme desarrollo de la tecnología.


El ser humano ha sido el causante directo de la mayor extinción de especies biológicas y agotamiento de recursos geológicos desde la creación del planeta. El ser humano es comparable al peor cataclismo que ha padecido la tierra en todos los tiempos. El ser humano ha demostrado una gran irresponsabilidad en nuestra relación con el avance tecnológico. Vamos agotando los recursos biológicos y geológicos a marchas forzadas. No somos capaces por nuestros propios medios de gestionar los escasos recursos que nos quedan. No hay otra posibilidad que mejorar la gestión y apoyarnos en la tecnología, no para destruir los recursos ecológicos, sino para gestionarlos mejor.
Esta gestión de los recursos deberá ser más científica y calculada y precisará ir sustituyendo nuestras decisiones irracionales por decisiones apoyadas en la tecnología. Toda esta necesidad vital creo que nos llevara a corto, medio o largo plazo a ser sustituidos por la tecnología no solo en el campo de los recursos sino en todos los actos de nuestra vida y supervivencia.
Esto no me preocupa demasiado. El mayor peligro es el hombre, porque en la transición de la fase biológica a la fase tecnológica con los cambios de unos paradigmas a otros, el poder va a estar concentrado en muy pocas manos o en una sola. El hombre sigue siendo el mayor peligro debido a su instinto territorial. Sería en realidad un macho/hembra alfa con todo el poder en sus manos.
El instinto de territorialidad que posee el ser humano como el resto o al menos la mayoría de los animales, hay que ponerle coto y un control riguroso. Sobre todo  en esta época de enorme desarrollo tecnológico.
Salvo que se creen controles del poder suficientes y el desarrollo de la democracia sea notable y a un ritmo muy acelerado, las perspectivas no son muy buenas, porque actualmente y en muchos aspectos la democracia está perdiendo terreno y el desarrollo tecnológico lleva un ritmo exponencial imparable.




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